|
Estimad@ compañer@:
Este año hace ocho que inicié esta bonita costumbre de felicitar por Navidad a todos los amigos y compañeros que formamos el bien avenido colectivo de titulados mercantiles y empresariales. Este año, la felicitación va a contener, irremediablemente, una pincelada de despedida, ya que en 2012, diré adiós a treinta años de dedicación al Colegio y a 8 de presidente.
Aprovecho para felicitar a todos los que durante tantos años depositaron su confianza en mí y en especial al magnífico personal del Colegio y a todos los miembros de las distintas Juntas de Gobierno en las que he participado, que me han brindado su incondicional apoyo y colaboración, para la consecución de los fines propuestos. De todos ellos me llevo un cachito de generosidad, de cariño y de sabiduría, y que ya forman parte de mi ser.
En estas navidades tenemos un motivo nuevo para felicitarnos. Me estoy refiriendo a la reciente publicación en el Boletín Oficial del Estado, de la Ley que aprobó la unificación de los Consejos Superiores de Titulados Mercantiles y Empresariales y de Economistas, gracias al esfuerzo y a la tenacidad de un grupo de compañeros de ambos colectivos, que han sabido armonizar los numerosos puntos que nos unían y desterrar para siempre aquellos que nos alejaban. En muy poco tiempo ejerceremos nuestra bonita profesión bajo el enorme paraguas del nuevo Colegio Oficial de Economistas, que se constituirá al efecto, manteniendo nuestros respectivos títulos y estatutos profesionales.
Estoy seguro de que el año que está a punto de finalizar no ha estado exento de dificultades y que algunos de nuestros sueños no se han podido cumplir, no obstante deberíamos sentirnos felices porque estamos en disposición de compartir nuestro amor con los que queremos, lo que sin duda nos ayudará a corregir nuestros posibles errores y nos pondrá en disposición de alcanzar la tan deseada felicidad.
Seguro que si miramos atrás encontraremos muchas pequeñas cosas de las que deberíamos sentirnos orgullosos: Un trabajo bien realizado, haber hecho sonreír o haber ayudado a un amigo que lo necesitaba, haber conocido a alguien especial que nos haya hecho ver que todavía queda gente maravillosa en el mundo, etc. La suma de estas pequeñas cosas nos conducirán a la felicidad y nos motivarán a pensar que el mundo es mejor porque nosotros estamos en él.
En estas navidades podría pedir a las estrellas que llenan el firmamento, más de mil deseos para ti, pero sólo pediré tres: que encuentres el camino para ser feliz, que el amor sea tu compañero de viaje y que tengas mucha salud para disfrutarlos.
Y en lo que a mi respecta te informo que brindaré para que sigas ahí y para que pueda seguir disfrutando de ese regalo tan preciado que constituye TU AMISTAD.
Recibe un fuerte abrazo de tu compañero y amigo,
ANTONIO PÉREZ VIERA
Presidente |