Medallas concedidas a cotime
Andrés Pérez Faraudo

5ª ETAPA PRESIDENCIAL (1931-1963)

201003076AADon Andrés Pérez Faraudo, que nació en 1894, en Madrid, recaló a nuestras costas isleñas cuando contaba veintitrés años. Y nos llegó con una significativa carta de S.M. el Rey, donde se le había otorgado en 1912 «dispensa de edad para ocupar el cargo de Ayudante meritorio interino de la Escuela de Comercio de Madrid»; nos llegó con un curioso diploma conseguido en sus tiempos mozos donde le conceden el título de «consumado esgrimista»; con cruces de cuatro fes, anagramas de «fuerte, firme, fresco y franco»; orlado con las ramas de olivo y roble, símbolo del triunfo y la fortaleza; con el flamante título de Contador Mercantil y con la experiencia de un sinnúmero de conferencias llevadas a cabo en la citada Escuela de la capital de España. Polifacético personaje que, aún no contento con todo, obtuvo el cargo de «redactor telegráfico y literario» del periódico, ya extinguido, «La Correspondencia de Madrid».

Galardonado con la Encomienda de Alfonso X El Sabio.

Don Andrés, diminuto, aparentemente débil, pero rotundo en su recio apretón de manos, de hierro en el abrazo de su cordialidad, no sufrió la malquerencia entre los hombres sin auténtico motivo, aunque ‑como nos dijo un día‑ era frecuente uno: La envidia.

Don Andrés, de bondad infinita, contagiosa; liberal y anecdótico viajaba con el pensamiento puesto en aquella juventud que para él siempre fue mezcla de cosas magníficas y de tonterías, que no era diferente a la de otro tiempo más que en los signos externos de origen ambiental, vehículo obligado de la madurez. Los que tuvimos la dicha de oírle en aulas escolares jamás podremos olvidarnos de su excepcional amenidad; pero, por encima de todo, de aquel compañerismo, de aquella comunicación y respeto que nos infundió cuando las clases eran algo muy distante al diálogo y a la comprensión; cuando las clases eran especiales cotos donde la espontaneidad y la lógica algarabía de años mozos eran fulminantemente descerrajadas por fibras muy diferentes a las de don Andrés.

Don Andrés y, su esposa, doña Juana... ¡qué tándem histórico más rico en la ciudad, en nuestra cultura...!

Don Andrés y doña Juana, pequeñitos, callados, puntuales, laboriosos, apuntalando la Escuela de Comercio, haciendo hombres, enseñando nobleza, ofreciendo el ejemplo de su sencillez, de esa modestia suya en ejercicio constante, sin pregones, como bien apuntó Almadi. En aquel frío invierno del año 1978 despedimos ‑con el sigilo que él siempre anheló‑ a un hombre que de pequeño quiso ser naturalista y, a ratos, marino; que desde niño fue propenso a comunicar a otros lo que había aprendido en sus lecturas, coyuntura premonitoria a su bagaje pedagógico.

A este personaje que durante treinta y dos años ostentó la presidencia del Colegio Oficial de Titulares Mercantiles, le colocaríamos, en su lápida, esta inscripción: «Aquí yace un hombre sabio, sencillo y afectivo que nunca hizo daño a nadie».

 
Diseño: i7 comunicacion Ilustre Colegio Oficial de Titulados Mercantiles y Empresariales de Santa Cruz de Tenerife © 2010
C/ de La Tolerancia Nº 14, 1º - 38001 Santa Cruz de Tenerife. Telf.: 922 283 052 - Fax: 922 278 645. info@cotime.es
Aviso legal
Inicio